Las remesas con AMLO

Por: Salvador Mateo

vocero del Movimiento Antorchista en Jalisco

Es del conocimiento público que incluso en administraciones federales anteriores, los presidentes se han colgado de las remesas de los mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos, porque nacieron allí o lo hacen en forma documentada o indocumentada, en donde  según algunas fuentes llegan alrededor de 40 millones de paisanos cuyos, envíos de enero a junio del presente año superaron en 10.5% a la del mismo lapso de 2019 y alcanzaron un nuevo récord, de acuerdo con el Banco de México, institución autónoma y dirigencia más bien crítica y distante del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La mayoría de los mexicanos nos hemos dado cuenta de que los informes de gobierno se han convertido en eventos políticos de autoelogio. En esos actos que debieran ser de rendición de cuentas, los mandatarios federales, cuando menos desde hace 4 sexenios, vienen presentando las remesas como indicador de éxito.

Las remesas que entran al país, procedentes de EE-UU son resultado del esfuerzo de miles de mexicanos, no de las acciones del Gobierno de la Cuarta Transformación.

Como para decir que está entrando mucho dinero a México procedente de Estados Unidos y que eso es un indicador de confianza. Pero el hecho de que con AMLO se lleguen a incluir en los informes del gobierno de la 4T, el dinero que envían nuestros paisanos a sus familiares, como si fuera el resultado de acciones gubernamentales de su administración, es un verdadero exceso y una mentira.

López Obrador y sus colaboradores, se están aprovechando de la responsabilidad que tienen los migrantes de apoyar a sus familias que han dejado en su patria y, sobre todo, de la carga que el gobierno morenista ha echado sobre las espaldas de nuestros paisanos ya que, no tiene un plan de recuperación económica que transfiera suficientes recursos a los más pobres ni a los trabajadores.

Los morenistas y su ideólogo AMLO son incapaces de reconocer que los programas sociales de la 4T solo atienden a 22 millones de personas, aunque de acuerdo con las estadísticas oficiales existan más de 52 millones de pobres, no hay un solo programa que ayude a los desempleados que ha dejado la pandemia del coronavirus.

Una vez más, el pobre y el trabajador han quedado desamparados por el Estado mexicano y en manos de los mismos salvadores del pasado. Ahora los migrantes cubren este vacío, se han convertido en el salvavidas para millones de mexicanos quienes, ante el abandono de su gobierno, les queda la alternativa de los dólares que les envían sus seres queridos desde los Estados Unidos, ganados a base de trabajar lejos de ellos, sin protección y acosados por un discurso de odio en Estados Unidos, el más rabioso que ha conocido la humanidad, el del amigo y aliado de López Obrador, el soberbio presidente norteamericano Donald Trump.

Analistas serios señalan, en la industria del empaquetado de carnes estadounidense, por ejemplo, se estima que el 80 por ciento de los trabajadores son migrantes indocumentados o refugiados y el 22 por ciento del total de los trabajadores en la industria alimentaria son migrantes.

Es indignante que AMLO este aprovechando las remesas para encubrir la falta de resultados de su gobierno y recuperar su popularidad, porque precisamente López Obrador ha desatendido a los migrantes y los más pobres ante la llegada de la pandemia del Covid-19. Presionado por Estados Unidos, México ha endurecido y militarizado su política migratoria. Además, se ha rehusado a implementar un paquete económico de apoyo amplio a los más pobres. Organismos nacionales e internacionales calculan que, sin apoyos gubernamentales casi el 46% de las familias mexicanas no contarán con ingresos laborales suficientes para comer al terminar el 2020.

Las remesas son recursos que los mexicanos que viven en Estados Unidos envían a sus familiares y juegan, en los hogares que las reciben, el mismo papel que el salario de cualquier trabajador en nuestro país. Es decir, más del 95% de cada ingreso se gasta en alimentos, vivienda, educación o salud.

Lo particular es, que a diferencia de lo que ocurre con quien vive en México con su familia, en el caso de las remesas, éstas proceden de asalariados que no viven en su patria y por alguna vía tienen que enviar lo que llegan a ganar.

De tal manera, lo que afirma el presidente López Obrador, es tanto decir que la economía de un pueblo o un rancho en los que no hay empleos va muy bien, porque las personas de ese lugar salen a buscar trabajo en lugares lejanos, dejando a sus familias solas y a sus comunidades semivacías.

Está claro que la administración lopezobradorista esta reprobado en materia económica, migratoria y seguridad. Y los que buscamos una patria con una economía fuerte, capaz de abrirse paso entre las naciones más poderosas del mundo, debemos entender que las remesas no es inversión extranjera, no son un indicador de confianza en México o en su economía, todo lo contrario, son una muestra de dependencia de empleos que se encuentran en otro país y mientras más se envíen, quiere decir que quienes reciben necesitan más apoyo externo y las cosas en nuestro país están cada vez peor.

Esta es la terrible realidad que estamos viviendo los mexicanos y está en nuestras manos cambiarlo. En las próximas elecciones debemos dar un voto de castigo a Morena.

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