La pobreza no se combate con adulaciones y apapachos a los pobres

Por: Salvador Mateo

vocero del Movimiento Antorchista en Jalisco

Cada vez va quedando más claro, ante la opinión pública, que la polarización y el encono atizados por el presidente Andrés Manuel López Obrador quien, desde su tribuna mañanera juzga, pontifica, descalifica a los que no comulgan con el proyecto de la 4T, no son simples ocurrencias del mandatario federal. Analistas en temas políticos y sociales vienen dando a conocer, en sus columnas, que se trata de una estrategia política que utilizan presidentes de derecha para ejercer el poder sin contrapesos, pero en el caso de México está siendo ejecutado por un gobernante de supuesta izquierda.

El objetivo, es dividir a la sociedad en dos bandos, y que eso sea suficiente para llevar a un candidato al poder. Una vez en el poder hay que mantenerse en campaña permanente. Es al mismo tiempo, una estrategia para evitar rendir cuentas a sus gobernados, incluidos los que votaron por el personaje en cuestión. De esta manera no nos deben extrañar las políticas y la estrategia a los que está recurriendo López Obrador para tratar de consolidar su proyecto y perpetuarse en el cargo junto con su grupo de incondicionales a costa de los pésimos resultados de sus políticas económicas y sociales que han sumido a nuestro país en una triple crisis.

No obstante, la táctica del gobierno morenista, se ve que a AMLO y Morena les preocupa la caída de la aprobación del presidente de México, que bajó al 46.2 por ciento, según las encuestas de seguimiento de Consulta Mitofsky. Esta es la razón principal por la que el presidente de la 4T, desde inicios del mes de junio tiene reiniciadas sus giras presidenciales por varios estados de la República Mexicana con la intención de levantar su popularidad y con ello influir en las elecciones que se aproximan, en las que ha declarado que será el guardián.

Contrario a lo que buscan López Obrador y sus seguidores, las encuestas registran un incremento del rechazo a las giras de AMLO, que tuvo un alza de 6 puntos en la última semana de junio, pasando de 52.4 a 58.9 por ciento, con lo cual queda demostrado que más que apapachar, abrazar y besar a los pobres, lo que se necesita es ayudarlos a superar su pobreza, darles la posibilidad de movilidad social, que en México es de las más bajas de Latinoamérica y del mundo.

Por parte de organismos nacionales e internacionales, hay bastantes llamados en el sentido de que el gobierno mexicano debe incrementar, urgentemente, el gasto público para proteger vidas e ingresos familiares en el contexto de uno de los mayores desplomes de la actividad económica en décadas recientes, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, los recursos públicos que el gobierno mexicano tiene comprometidos para enfrentar el efecto económico de la pandemia, es la más pequeña entre los países de las mayores 20 economías globales (G20), lo cual implica el riesgo de una contracción más profunda y una recuperación más lenta.

Como advierten varios politólogos serios, el presidente juega con fuego, no sólo está perpetuando la pobreza, sino que está incitando a la violencia con sus imparables descalificaciones que lanza, cada vez que abre la boca, contra todos los que no están con la 4T, tachándolos despectivamente de ser conservadores.

La situación del país es muy grave, crece el número de muertos y contagios por la pandemia de Covid-19, tenemos uno de los niveles de contagio más altos del mundo; durante meses, millones de mexicanos estuvieron abandonados a su suerte, sin ingresos ni alimentos, y ahora simplemente se le dice que salga a trabajar, lo que generará más contagios.

El problema se agrava porque se están desbordando los problemas del hambre y del desempleo en México, porque, aunque la gente salga de sus casas a buscar trabajo, las personas no encuentran empleo, a pesar de poner todo su empeño, y los que se ganaban la vida por su cuenta, tampoco están resolviendo su problema porque no tienen dinero para consumir.

Esto está produciendo una crisis terrible, una carencia muy grave de los alimentos e ingresos que la gente necesita para vivir.

La desesperación está envolviendo a la gente porque la tasa de desempleo ya era alta desde antes de la pandemia, y ahora es más grave todavía. La falta de trabajo, de ingresos y la crisis apenas empieza a desarrollarse. Los expertos prevén que habrá mas pobreza, falta de empleos y miseria. Los gobiernos de los tres niveles deben emprender, urgentemente, acciones concretas y tangibles. La pobreza no se combate con adulaciones y apapachos a los pobres.

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