Nueva Normalidad debe unir a México

El llamado de las autoridades, a vivir en una “La nueva normalidad” tiene que ser un llamado a todos los órganos de gobierno e instituciones para crear unidad y solidaridad en torno del pueblo pobre de México.

Por: Octavio Martínez Palestina

Dirigente del Movimiento Antorchista en la Costa Norte de Jalisco

La incertidumbre de miles de trabajadores por la falta de ingresos para alimentar y curar a sus familias crece día con día. A los males que ya veníamos padeciendo los mexicanos más humildes, se suman ahora las secuelas que deja la pandemia del SARS-CoV2 (COVID-19).

La crisis sanitaria originada por el coronavirus puso en evidencia las grandes deficiencias de nuestro sistema público de salud. La falta de insumos y material médico, personal capacitado y sobre todo, la infraestructura necesarias para atender los contagios generados por esta pandemia y otras enfermedades que se han padecido no es nueva, tiene su origen en el olvido que por décadas lo han mantenido “los gobiernos anteriores”, pero que se agudizó con las medidas de “austeridad republicana” implementadas por el presidente López Obrador y su 4T.

A esta crisis sanitaria se le suma la crisis económica. Miles de trabajadores del campo y la ciudad de la noche a la mañana perdieron sus fuentes de ingreso de forma temporal o permanente. Las medidas de sana distancia y distanciamiento social implementadas por el gobierno federal en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV2 en nuestro país, son difíciles de mantener para casi la mitad de los quienes tienen que vivir al día, en la precariedad laboral o que se auto emplean en el sector informal de la economía y cuyos ingresos en condiciones normales no son suficientes ni siquiera para cubrir sus necesidades básicas.

En un comunicado de fecha 11 de mayo de 2020 emitido por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), se informa que la actual crisis afectará principalmente a los grupos de población más vulnerables y puede llegar a revertir los avances en materia de desarrollo social que se han logrado en las últimas dos décadas; además, dicho organismo estima que los efectos potenciales que la actual coyuntura sanitaria podría generar en los niveles de pobreza por ingresos y en la pobreza laboral.

“La pobreza por ingresos se podría incrementar entre 7.2 y 7.9 puntos porcentuales, teniendo un incremento de la población en situación de pobreza extrema por ingresos entre 6.1 y 10.7 millones de personas para 2020, mientras que para la pobreza laboral se estima un aumento de 37.3% a 45.8% en el segundo trimestre del 2020”.

Es necesario tener presente que hay sectores de la población que afrontan esta pandemia con mayores desventajas, por ejemplo, las madres solteras, los trabajadores tanto del sector formal como del informal, las personas desempleadas, los jornaleros agrícolas y niñas y niños cuyo aprendizaje se ve afectado por falta de acceso a las nuevas tecnologías principalmente en las zonas rurales del país.

Es urgente que los gobiernos de todos los niveles desplieguen los recursos e instrumentos disponibles para amortiguar el impacto de esta crisis, principalmente en los grupos que enfrentan mayor afectación y mayor vulnerabilidad. Debemos tener presente que aún si la pandemia pasa, las crisis podrían continuar. La pérdida de medios de vida, el aumento de la pobreza extrema y la ausencia de empleos bien remunerados tendrán efectos permanentes en el bienestar de millones de personas y familias.

“Esta crisis desnuda y potencia las desigualdades estructurales que los gobiernos de México no han podido resolver: la mitad del país no tiene seguridad social, cuatro de cada diez personas viven con ingresos laborales insuficientes para satisfacer necesidades alimentarias básicas (CONEVAL, 2020), tenemos el sistema tributario que menos recauda en la OCDE (Dalsgaard, 2000), y nuestro sistema de salud se encuentra segmentado y sin recursos”.

A dos meses de confinamiento originado por la pandemia del Covid-19, finalmente el gobierno federal decreta reactivar la economía para regresar a “la nueva normalidad” a partir del 18 de mayo (y no precisamente preocupado por la suerte se los pobres, sino por la presión del gobierno gringo); sin embargo, es de esperarse que las cosas no serán tan sencillas como el Presidente se imagina.

Los contagios y decesos generados por la pandemia no cesan. México sumo al corte del 20 de mayo 6 mil 90 muertes por Covid-19 así como 56 mil 594 casos conformados, según informaron las propias autoridades de la Secretaría de Salud federal. El pasado miércoles, el país registro un nuevo máximo de muertes por coronavirus en un día, con 424, cuando el más alto había de 353 fallecimientos en 24 horas.

Quienes tenemos la oportunidad de convivir con la gente que vive de su trabajo diario, que vive al día, sabemos que la situación no será fácil, a pesar de las restricciones implementadas por los tres niveles de gobierno, la gente sale en busca de trabajo para llevar algo de dinero y alimento a su familia.

Le temen al contagio, pero más le temen al hambre. Como anotábamos párrafos arriba, es urgente que los gobiernos de todos los niveles desplieguen los recursos e instrumentos disponibles para amortiguar el impacto de esta crisis.

Hasta hoy, el gobierno federal ha anunciado la implementación de un programa de créditos por 25 mil pesos para las pequeñas empresas, pero según datos del propio gobierno federal, solo un mínimo porcentaje de pequeñas empresas se ha acercado a solicitar dicho crédito.

Por su parte, varios gobernadores han anunciado la implementación de programas de apoyo para la población más vulnerable, pero estos han resultado por demás insuficientes, además, en muchos casos la entrega de dichos apoyos ha sido de manera “seleccionada”.

No es necesario ser un experto en epidemiología o un destacado economista para entender que las condiciones sanitarias y económicas para regresar a “la nueva normalidad” no son del todo halagüeñas; sin embargo, nos invitan a reflexionar sobre la suerte que nos depara a los olvidados de siempre. Hoy más que nunca, se hace necesario hacer un llamado a la unidad y la solidaridad del pueblo pobre de México.

Desde este modesto espacio, una vez más, hacemos un llamado fraterno los sectores más pobres de Jalisco y de México a unir fuerzas, levantar nuestra vos ante las más altas autoridades del país y luchar como un solo hombre y como un solo ideal.

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