Inicio de la zafra en Casimiro Castillo

Oficialmente, desde el 11 de diciembre, el ingenio José María Morelos inició las labores de la zafra 2019-2020, con ello, el comercio local espera un repunte en sus ventas y la recuperación de la economía en los cuatro municipios cañeros de la costa sur de Jalisco.

 

CASIMIRO CASTILLO, Jalisco. [ABC].- Los prolongados silbatazos del barco de vapor, tan característicos de la agroindustria azucarera, replican a las 5:30, 6:00 am, 1:30, 2:00 pm y a las 9:30 y 10:00 de la noche, anunciando los cambios de turno de los obreros en el ingenio José María Morelos.

En el patio al interior de la industria, el movimiento de los camiones cañeros, que vienen a dejar su carga, procedentes de La Huerta, Cuautitlán, Purificación o Casimiro Castillo, municipios donde se cosecha la caña de azúcar que se procesa aquí, retoma su habitual cotidianidad.

Con el inicio de la primera quema y corte de primera vara de caña de azúcar, regresa la confianza al comercio local, quienes después de los meses de reparación de la zafra y del temporal de lluvias, confían en que, con la molienda en el Ingenio José María Morelos, tanto cortadores, alzadores, transportistas, productores y obreros, tengan flujo de efectivo con el cual se recupere la economía, de cuatro municipios que se mueve en esta región, en torno al ingenio azucarero.

El dirigente cañero de la CNC, Víctor Gómez Araiza, informó que, para esta, la zafra 2019-2020, las tres organizaciones cañeras que abastecen al Ingenio José María Morelos estiman una producción de 701 mil 493 toneladas de caña, de las cuales, la fábrica procesaría un promedio de 680 mil.

“Nuestra Unión Local de Productores de Caña de Azúcar, CNC, estaría cosechando 230 mil 489 toneladas de caña,” confirmó el líder cañero.

El ingenio José María Morelos se abastece de una zona de producción de 9 mil 905 hectáreas de caña de azúcar, superficie de la cual un 60 por ciento se realiza mediante el corte mecanizado y 40 por ciento por medio de una plantilla de 180 cortadores.

Como dato adicional, para los habitantes de Casimiro Castillo, con el primer día de prueba de molienda del ingenio, la zona urbana de La Resolana empezó a recibir el tradicional hollín que expulsan las calderas de la fábrica, una particularidad de esta población, que en la región le ha ganado el nombre de tiznelandia.

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